EL PODER SANADOR DE LA RISA


Una carcajada bien sonora, salida del alma, moviliza más la energía en el cuerpo que una serie de intensas actividades deportivas o aeróbicas. Tiene una gran potencia sanadora. El organismo moviliza sus recursos infinitos de recuperación, cuando el humor se instala y las emociones provocadoras se distienden ante la risa benéfica.



Las endorfinas, hormonas de la dicha, se despliegan en el campo de nuestro cuerpo, cuando la distensión y el placer se conectan con el humor, con esa puerta de acceso a la libertad del Ser, que comienza cuando uno en lugar de juzgar, directamente ríe.

Más aún si esa risa se autorefiere, es decir si aprendemos antes que nada a reírnos de nosotros mismos, el efecto es explosivo, de polaridad positiva.

“El que se ríe, los males aleja”

La risa detiene a la mente, por eso proviene del corazón. La mente es tramposa. el corazón es sabio. Osho

El hombre es el único ser de la creación capaz de reírse. Le permite detener el tiempo en ese instante. Fundirse en el motivo de su existencia en esa risa, que dicen los avatares, es la risa de Dios.



Así que, a reírse mucho; pero no del otro, sino junto al otro.



Reír nos sana, y en estos momentos más que nunca, necesitamos mecanismos naturales, para preservar la salud, ante toda la tristeza que se nos quiere vender, sabiendo que si perdemos la risa, perdemos literalmente la vida.

Un estudio realizado por la Universidad de Oxford asegura que quienes se ríen más son más capaces de soportar el dolor, pero no vale con una simple sonrisa, hay que reírse a carcajadas para que el cuerpo segregue endorfinas que, además de crear euforia y alegría, calmen el dolor.

El papel de los distintos tipos de risa, pues no todos provocaban el mismo efecto. Mientras que la risa simple y llana no tiene ningún efecto analgésico, las carcajadas sí.

A reir se ha dicho!

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