COINCIDENCIAS, SINCRONIAS, CAUSALIDADES

Durante mucho tiempo, Carl Gustav Jung tuvo la intención de encarar el tema de la sincronicidad, pero no se atrevía a hacerlo debido a las dificultades que implicaba este fenómeno y por sus derivaciones. Sin embargo, con el paso de los años, sus dudas se fueron disipando a medida que sus experiencias de sincronicidad se multiplicaban.



James Redfield, conocido escritor y psicólogo norteamericano de éxito, escritor de best-sellers como “La Novena Revelación” que vendió veinte millones de ejemplares y que fue traducida a 34 idiomas, y que además escribió “La Décima Revelación” y la “Undécima Revelación; sostiene que ahora la gente se atreve a hablar de estos temas sin miedo a hacer el ridículo o a ser criticado porque aunque abundan aún los escépticos, son cada vez más los interesados. Las experiencias de sincronicidad que todos tenemos, ya no forman parte de las cosas que hay que ocultar frente a los demás e ignorarlas nosotros mismos para que no se burlen de nosotros.


Schopenhauer decía que cuando se han vivido muchos años y se mira para atrás, la vida parece haber tenido un orden y haber respondido a un plan, como si se tratara de una novela y los acontecimientos hubieran sido organizados por una fuerza inteligente.



Para comprender el misterio de la sincronicidad, Carl G. Jung relacionó las coincidencias que encontraba en las historias de sus pacientes con la física cuántica y pudo observar que todo está interrelacionado en el universo y nuestras vidas no son una excepción; y a estas coincidencias las denominó fenómenos de sincronicidad.


A partir de las conversaciones mantenidas con el físico cuántico Wolfgang Pauli, que posteriormente recibió el Premio Nóbel de física y quien fue su paciente, pudo ver que todo lo que nos ocurre tiene un sentido y la vida de Pauli, plagada de tragedias, también era un ejemplo.

A veces, la necesidad de tener que pasar por situaciones difíciles parece ser una ley universal para llegar a evolucionar.



Las excepciones parecen ser las personas que se dejan llevar por los acontecimientos inesperados, que aceptan la incertidumbre y que están en la búsqueda de algo más.

Todos en alguna medida hemos experimentado coincidencias significativas altamente improbables, que llamamos casualidades y que consideramos producto del azar. Sin embargo, no son fenómenos inusuales sino que ocurren a cada momento en todas partes y solucionan problemas. Son experiencias milagrosas que parecen ser provocadas por una inteligencia intencional, una fuerza oculta con el poder para ocuparse de nuestros problemas.


Estas coincidencias tienen importancia porque tienen un sentido en la historia personal y responden a nuestros problemas.


Jung afirma que la sincronicidad es una ley universal que actúa como una guía de crecimiento personal para ampliar la conciencia. Es el orden cósmico que nos orienta hacia el verdadero propósito de nuestra vida.

Deepak Chopra denomina a esta fuerza, sincro destino; y cuanto más evolucionada esté la conciencia de una persona y más alineada con su propósito, más coincidencias significativas le ocurrirán para cumplirlo.



Fuente: “El misterio de las coincidencias”, Eduardo Zancolli, con prólogo escrito por Deepak Chopra, Editorial Del Nuevo Extremo, 6ta. Edición, 2004.

Se desprende de estas ideas y pensamientos un par de palabras asociadas a las COINCIDENCIAS: sincronía y causalidad.






Una sincronía es una coincidencia significativa acausal entre la mente y un hecho material. Una de las más sorprendentes es la que le ocurrió al actor Anthony Hopkins. Le propusieron protagonizar la versión cinematográfica de la novela "La mujer de Petrovka", de George Feifer, que no había leído, Hopkins salió de su casa londinense y cogió el metro para comprarla en alguna de las numerosas librerías de Charing Cross.



Estuvó en "Londres-París-Valencia",en "La house del llibre",en el corte britanico. Cómo suele pasar también en Valencia en ningún sitio tenían ese libro, fue hacia la estación de Leicester Square para volver a casa.



Al ir a sentarse en un banco, encontró que alguien se había dejado abandonado un libro, un ejemplar viejo y plagado de anotaciones. Lo tomó y ¡era la novela que había estado buscando!



Dos años después, durante el rodaje de la película, Hopkins conoció a George Feifer, quien le contó cómo dos años antes le había prestado a un amigo su ejemplar plagado de anotaciones, y cómo éste lo había perdido en el metro. No sólo había encontrado el libro que buscaba, sino que ¡éste era el ejemplar del propio autor!...

1 comentario:

  1. Anónimo2/8/15 15:27

    La sincronía es la ley de la atracción,

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Es Bienvenida tu opinion... y gracias por estar ahi.