LAS ADICCIONES POR LOUISE L. HAY

Una de las principales formas de enmascarar el miedo es mediante las adicciones, puesto que estas suprimen las emociones y así no las sentimos.


¿Qué otros tipos de adicciones podemos encontrar, más allá de las clásicas a substancias químicas?

Por ejemplo las adicciones a pautas de conducta, es decir, comportamientos que adoptamos para evitar estar presentes en nuestra vida: adictos a la comida, a acumular facturas sin pagar, a encontrar defectos en los demás, al rechazo, al trabajo, a la enfermedad, etc.

¿Qué puede haber debajo de todo esto?

Cuando no queremos enfrentar lo que tenemos delante o no deseamos estar donde estamos, recurrimos a un comportamiento “adictivo” que nos evita conectar con nuestra vida.

¿Pueden haber disposiciones genéticas que nos conduzcan a las adicciones?

Cuando hablamos de que algo es hereditario, en realidad es la aceptación del niño pequeño de la forma que tienen sus padres de manejar el miedo.

¿Qué producen las adicciones?

Se producen porque no sabemos amarnos a nosotros mismos. Tenemos miedo de explorarnos, y en lugar de hacer eso, usamos la adicción para huir del autodescubrimiento.

Si vamos a ser adictos a algo, ¿por qué no serlo a amarnos a nosotros mismos? Podemos ser adictos a las afirmaciones positivas o a hacer cosas que nos apoyen y sustenten.



El comportamiento adictivo es otra manera de decir que uno no sirve. Cuando nos encontramos atrapados en este tipo de comportamiento, estamos intentando escapar de nosotros mismos. No podemos estar en contacto con nuestros sentimientos. Algo de lo que en este momento creemos, decimos o hacemos es demasiado doloroso para que podamos mirarlo de frente, y por eso comemos o bebemos en exceso, nos dejamos arrastrar por un comportamiento sexual compulsivo, nos atiborramos de píldoras, gastamos dinero que no tenemos y mantenemos relaciones amorosas denigrantes.

Creo que primero debemos darnos cuenta de por qué necesitamos una determinada adicción, y de que es preciso que nos liberemos de esa necesidad si queremos abandonar nuestro comportamiento adictivo.

Amarse y aprobarse cada cual a sí mismo, confiar en el proceso de la vida y sentirse seguro porque uno conoce el poder de su propia mente son cosas sumamente importantes cuando se trabaja con comportamientos adictivos.

Mis experiencias con adictos me han demostrado que la mayoría de ellos son personas que comparten un profundo odio hacia sí mismas. Son muy rígidos e intolerantes consigo mismos. Día tras día, se auto castigan ¿Por qué? Porque en alguna época, cuando eran niños, aceptaron la idea de que no servían, de que eran malos y necesitaban que los castigaran. Cuando llevan consigo abusos físicos, emocionales o sexuales, las vivencias de la primera infancia contribuyen a ese odio. La sinceridad, el perdón, el amor a uno mismo y una disposición a vivir en la verdad pueden ayudar a sanar esas tempranas heridas y conseguir que la persona adicta encuentre un respiro ante su comportamiento compulsivo.

Además, creo que otro rasgo de la personalidad adictiva es el miedo. Hay un miedo enorme a dejarse ir, a relajarse y confiar en el proceso vital. En tanto que sigamos creyendo que el mundo es un lugar peligroso, donde la gente y las situaciones están a la espera de poder «echarnos mano», esa creencia se convertirá en nuestra realidad.

¿Estás dispuesto a renunciar a las ideas y creencias que no te sirven de apoyo ni te nutren?

Recuerda que también es una adicción el mantener relaciones de dependencia insana, entregar tu poder personal a otro y esperar que este llene todas tus necesidades.

Ejercicio: Libérate de tus adicciones

Aquí es donde se produce el cambio: precisamente aquí y ahora, ¡en nuestra propia mente!

Haz algunas inspiraciones profundas, cierra los ojos y piensa en la persona, el lugar o la cosa objeto de la adicción. Estás tratando de componer lo que crees que está mal dentro de tí, aferrándote a algo que está fuera. El punto de poder está en el momento presente, y hoy puedes iniciar el cambio. Una vez más, insiste en tu disposición a liberarte de la necesidad que está malogrando tu vida.

Puedes dar un primer paso para liberarte de la necesidad.

Di:

«Estoy dispuesto a renunciar a la necesidad de_____________ en mi vida. Renuncio a ella ahora, y confío en que el proceso de la vida satisfaga mis necesidades.»

Repítelo cada mañana en tu meditación cotidiana y en tus plegarias. Ya has dado un paso más hacia la libertad.

Las adicciones vistas por Louise L. Hay 


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