AMMA ABRAZOS ABRAZOTERAPIA

“La meditación y la práctica espiritual te da el poder y el coraje de sonreirle a la muerte.


La belleza y el encanto del amor y del servicio desinteresado no deberían desaparecer de la faz de esta tierra.


El mundo debería saber que es posible una vida de entrega, cuya esencia sea el amor y el servicio a la humanidad.


Todos deberían dormir, al menos una noche, sin temor. Todos deberían comer, al menos una vez al día.

Cuando realmente se ama, el intelecto se vacía. No hay pensamientos, no hay mente. Sólo queda el amor inocente”



Mata Amritanandamayí “Amma”


Amma es una mujer de la India, considerada un ser altamente espiritual que coordina una red de hospitales, orfanatos y ABRAZA a todo aquél que lo necesite; a diferencia de otros, se deja ver y tocar, pues sostiene que lo más importante es el AMOR.

AMRITAPURI, INDIA ) — Millones de personas llegan a esta población, desde todas partes del mundo, y vuelven a partir sin haber comprado recuerdos ni visitado hoteles lujosos, pero se llevan algo que perdura en sus memorias: un abrazo.

La mujer que ofrece ese suave abrazo es considerada una gurú. Su ternura y su mensaje sencillo ha impulsado a vastas multitudes en diferentes partes del mundo. Parte del encanto de Mata Amritanandamayi o Amma, como es conocida a nivel internacional, son enseñanzas que, dice, transcienden toda fe.

“Mi mensaje no es único“, dice ella a través de un intérprete. “Existe un solo mensaje capaz de purificar al ser humano, a la naturaleza, a la atmósfera, a la tierra en que vivimos y que vive por sí misma: Ese mensaje es actuar con compasión y amar a todos los seres humanos”.

Sin embargo, las multitudes que acuden a ver a Amma no lo hacen por su elocuencia o por su dogma o por sus escritos, sino por su abrazo. Por lo tanto, hacen fila y aguardan en sesiones maratónicas de abrazos que pueden prolongarse durante 20 horas o más.

Los ayudantes de la gurú dicen que ella duerme muy poco, a veces apenas una hora durante la noche, pero ella muestra su disposición a dar el mismo cálido abrazo tanto al primero como al último de sus visitantes.

Aquí, en las márgenes exuberantes del Mar de Arabia, cerca del extremo sur de la India, donde abundan las palmeras y los árboles de cajú, Amma ha construido la capital de los abrazos. Su ashram o centro espiritual, es un laberinto de edificios a los que se llega por lancha o cruzando un puente sobre un río.

Finalmente, los visitantes encuentran un auditorio al aire libre donde un grupo de hombres tocan música y cantan. Hay filas de sillas de plástico repletas de personas que aguardan su turno para subir a una rampa, en la parte derecha del escenario. Cuando finalmente logran llegar, ingresan a un espacio tan repleto de personas que es difícil moverse.

Amma está finalmente a la vista.

Ella luce un sari de blanco inmaculado. Su cabello obscuro está moteado de canas y peinado hacia atrás. Su rostro es redondo, sus rasgos suaves. Su sonrisa es luminosa pero imperfecta. Parece más vieja que sus 55 años.

Ella ofrece abrazos mientras sus ayudantes la acompañan y le formulan numerosas preguntas acerca de su red de hospitales y de orfanatos, construidos a un costo de varios millones de dólares. La gurú gesticula con frecuencia mientras habla.

Cuando llega el momento, el visitante es invitado a arrodillarse ante el trono de Amma, cubierto con una tela dorada. En un instante, ocurre el abrazo.

Amma sujeta la cabeza del visitante con fuerza entre su hombro y su rostro. En idioma malayalam dice algo que resulta ininteligible para quien no conoce la lengua. Algunos de los abrazos son breves, otros pueden prolongarse varios minutos.

Cuando todo ha concluido, Amma ofrece a su visitante un pequeño regalo, quizás un caramelo o de un trozo de fruta, y la fila sigue avanzando.

Según los ayudantes, Amma ha ofrecido sus abrazos más de 25 millones de veces.

Amma recibió el nombre de Sudhamani cuando nació en el seno de una familia relativamente pobre de esta región. Se dice que desde su infancia pasó buena parte del tiempo meditando, cantando y orando.

"Antes de vestir tu cuerpo de blanco, ilumina tu alma".

La armonía, el amor y la luz están donde la vida te lleve. La iluminación de tus días y los colores con que los veas dependen de vos. No lo olvides, tu y sólo tu eres el hacedor de tus sueños y tu destino.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Es Bienvenida tu opinion... y gracias por estar ahi.