TERAPIA DE PAREJA EN HOSPITALET

"¿Cómo diferenciar una crisis, del final de una relación?

Ante todo es bueno saber que el amor en la pareja, no impide las crisis, pero sí puede convertirse en el principal elemento de apoyo, para buscarles una solución.

En toda pareja, la convivencia, produce una amplia variedad de roces que se transforman en problemas que van creciendo como una bola de nieve, los cuales la mayoría de las veces demandan una terapia de pareja para su solución.

Hay problemas crónicos y propios de toda pareja, como llegar a acuerdos de convivencia buenos para ambos, la llegada del primer hijo, el como manejar la economía hogareña, el desempleo o la caída de proyectos, agregándose algo muy grave que esta comenzando a extenderse y que es la falta de vida sexual, que afecta a cada vez más parejas y no sólo a los que trabajan duro porque no alcanza el sueldo, sino también a los que persiguen el éxito profesional y económico, lo que demanda todo su tiempo y esfuerzo.

Acualmente la caída del deseo masculino es cada vez mayor y ya se habla de anorexia sexual.

Vivir en pareja significa construir en conjunto una historia, que indefectiblemente afecta a ambos, lo cual hace que a veces se tomen caminos totalmente diferentes y los proyectos e ideales comunes pasan a otro plano y la convivencia se convierte en un imposible.

Uno de los problemas actuales es que muchas parejas se arman tardíamente, fenómeno mundial ya que los hijos viven en casa de sus padres hasta avanzada edad, por la problemática de falta de oportunidad laboral, e imposibilidad de conseguir una vivienda propia. Con lo cual ambos tienen costumbres muy arraigadas y muchas veces difíciles de congeniar.

Ni una empresa multinacional tiene que cumplir funciones tan diversas y complicadas entre sus integrantes como los miembros de una pareja.

Lo llamativo del caso es que no hay edades en la demanda de terapia de pareja, van desde los jóvenes que no pueden llegar a acuerdos con sus costumbres arraigadas, hasta personas de 60 o 70 a punto de separarse, ahora que las expectativas de vida son muy superiores a las de hace años atrás.

La manera en que cada miembro de la pareja afronta ese periodo de problemas, es individual y depende de los recursos positivos o negativos que cada uno disponga, por eso es tan difícil de solucionarlo entre ambos y generalmente se requiere de una consulta para iniciar una terapia de pareja.

Es muy importante tener en cuenta que no se separan solo dos personas, sino a veces una familia con hijos, todo un entramado de relaciones y amigos, de dependencias económicas, por lo que si la pareja se encuentra con frenos que impiden que la reflexión prospere, por eso es conveniente acudir a un/a especialista en terapia de pareja, que desbloquee la situación y habilite espacios para que la reflexión reúna las garantías deseables.

La terapia de pareja, introducirá equilibrio y establecerá un protocolo para ayudar a la pareja a decidir mejor.

Miedo al cambio


El modo en que se superen los problemas, los transformara en una crisis más o podran convertirse en el principio del fin.

Esto obedece a factores como: la madurez emocional, la habilidad para gestionar los conflictos, la duración de la relación, las redes de que disponga o el momento personal en que se encuentre.

No hay criterios fijos a los que recurrir para determinar si una relación toca ya su fin.

Además, cuanto más duradera haya sido esa unión y cuando la ruptura afecte a más personas –los hijos son el argumento que muchas personas esgrimen para seguir conviviendo, a pesar de la crisis-, más difícil se hará tomar la decisión de romper.

¿Cuándo la crisis es muy grave?

Cuando deja de aportar a los miembros de la pareja los elementos que propiciaron la unión, afectividad, emoción, seguridad, disfrute sexual...

Allí si es absolutamente necesario consultar y buscar una terapia de pareja, para que la crisis no se convierta en el fin de la relación. 



Para fortalecer la pareja, se deben desarrollar estas habilidades:

  • Aceptar que la vida en común es enteramente responsabilidad de ambos. No esperar que el otro miembro de la pareja los haga feliz. La propia felicidad depende, de cada uno.
  • Saber que no tienen que resolver la vida de la otra persona, buscándole soluciones, dándole consejos y marcándole las pautas de cómo debe vivir su vida.
  • Aprender a escuchar. Para ello dejar lo que están haciendo, vaciarse de otros pensamientos que distraigan la atención e intentar colocarse en el lugar del otro, para entender cómo se siente.
  • Aprender a dialogar. Las opinión de cada uno, su forma de entender y de aprehender la realidad no son la verdad absoluta, sino sólo la propia.
  • Aprender a consensuar. Lo mío y lo tuyo han de ser tenidos en cuenta y debatidos para poder llegar a definir "lo nuestro".
  • Aprender a compartir. Darse el uno al otro: preguntar cómo se encuentra, qué le incomoda, qué quiere y desea.
  • Aprender a pedir. Mostrar la vulnerabilidad es la mejor muestra de amor, ya que ésta, no se la enseña a cualquiera. 
  • Dedicar tiempo específico para la pareja.

  • Compartir hobbies, tiempos lúdicos, fantasías e ilusiones, al igual que acompañarse en los momentos tristes, duros y penosos.
  • Compartir la economía. Forma parte de la relación de pareja.
  • Aprender a utilizar los conflictos y las crisis, para aprender más de sí mismos, ver qué necesita cada uno y cuál es el dolor que suscita en la pareja. Que estos sean trampolín de desarrollo y no de estancamiento que no lleva a ninguna parte. Hablar cuanto sea necesario, para que el problema no quede enquistado. No hay mayor desastre que el silencio.
  • Mimar con orgullo a la pareja. El sexo, las caricias y el "te quiero" han de decirse, hay que explicitarlos. No valen los sobreentendidos."



Puedes solicitar hora al 619176851


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Es Bienvenida tu opinion... y gracias por estar ahi.