RESPIRACION DE LOS CUATRO TIEMPOS

Conocida bajo el nombre de Pranayama, es una de las metodologías de respiración más equilibradas. Resulta ideal para la relajación tanto física como psíquica. Para llevar a cabo este sistema de respiración, cada persona debe marcar los segundos que empleará en cada uno de los tiempos dado que no todos tenemos la misma capacidad pulmonar.



El ritmo que nos marca este sistema de respiración es: 1-4-2-4. Dicho de otro modo, si los tiempos fueran segundos, inspiraríamos durante 1 y retendríamos el aire durante 4 segundos. Lo expulsaríamos en 2 segundos y permaneceríamos sin tomar aire otros cuatro. Tomando esta base de trabajo podemos efectuar las modificaciones de tiempo que consideremos necesarias teniendo en cuenta nuestra capacidad pulmonar.

Paso a paso
Cerraremos los ojos y nos concentraremos en toda la cabeza, centrando la atención en las fosas nasales.

Tomaremos aire (fase Puraka) con suavidad, sintiendo el cambio de temperatura en las fosas nasales.

Retendremos (fase Kunbhaka), siendo conscientes que el aire es energía que nos da paz y serenidad.

Espiraremos (fase Rechaka). Podemos desarrollar esta fase de forma pasiva, esto es, dejando que el aire salga libremente, o empujándolo. Al sacar el aire, debemos ser conscientes de que con él eliminamos tensión.

Permaneceremos sin respirar (fase Kumbhaka Eterno). Esta fase es muy importante ya que es cuando debemos concentrarnos con mucha fuerza en lo que estamos haciendo o deseamos lograr. Por ejemplo, aprovecharemos el tiempo que estamos sin respirar para pensar “me estoy relajando”.

Este tipo de respiración está especialmente indicado como sistema de entrenamiento. Deberíamos destinar cada día al menos cinco minutos a respirar de esta forma. Es muy aconsejable cuando estamos en una reunión tensa o antes de ir a dormir. Por supuesto, emplearemos esta respiración en la meditación cuando practiquemos sesiones de yoga.

LAS CUATRO FASES DE LA RESPIRACIÓN

El ciclo respiratorio está marcado por cuatro tiempos o fases. Trabajarlas nos ayudará a relajarnos y a dominar nuestros propios ritmos tanto físicos como emocionales.

Salvo que se trate de poner en práctica un método concreto de respiración, siempre debemos:
- Inhalar el aire suave y lentamente para que nuestros pulmones se hinchen poco a poco.
- Retenerlo sin presión una vez ya está dentro, es el segundo paso. Debemos contenerlo siendo conscientes de que está en nuestro interior.
- Expulsarlo suavemente y, salvo que se nos indique lo contrario, empleando el mismo tiempo que hemos invertido para obtenerlo.
- Contener sin respirar es uno de los puntos básicos que muchas personas olvidan, especialmente en momentos de tensión. A no ser que estemos practicando la respiración circular, debemos estar sin aire el mismo tiempo que hemos invertido para tenerlo en el interior.

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